Eres un héroe

Hoy me voy a transformar en juglar, en trovador, hoy voy a cantar tu gesta, vuestra gesta, nuestra gesta.

Es la epopeya de los parados sin cobertura social, de los desempleados que, todos los días, luchan por conseguir un puesto de trabajo. Probablemente sea la aventura más épica de todos los tiempos y vosotros quizá no lo sepáis

Nadie ha cantado antes esta gesta; y, probablemente, nadie la cantará jamás. Estas cosas no se cantan, estas cosas se escriben en los periódicos bajo la apariencia de tema importante, pero con el objetivo de ningunearos, de haceros sentir culpables por la situación en la que estáis cada vez que ojeáis un periódico abandonado en un banco, o en el asiento de al lado del Metro. Toda esta enorme desgracia se emplea como instrumento de combate político, se discute en enormes salas la Unión Europea entre canapé y vasos de champán, y en tugurios de todo el continente entre cervezas y cigarrillos. Esta tragedia no se escribe en las novelas, sino que se eleva hasta el cielo de todas las ciudades, como una nube invisible pero real, muy negra y amenazante, e impide ver la luz del sol. Sobre todo se convierte en datos, estadísticas, números sin rostro, fotografías desalmadas de la cola del paro, reportajes indecentes en torno a personas que malviven con la nevera (los que tienen nevera) en los huesos, artículos muy progres sobre lo mal que está la cosa…

Pero creo que nada de esto captura realmente la grandiosa aventura que cada mañana al despertar emprendéis con la fuerza del que no tiene nada que perder. Y puede que muchos, más tarde o más temprano, nos unamos a vuestras heróicas filas.

Sí, heróicas. Ni las hazañas de Ulises, Aquiles, Perseo, Samurai Jack, Rafa Nadal o Han Solo pueden compararse con las vuestras, y en el fondo de vuestros corazones espero que lo sepáis. Un héroe es una persona que lleva a cabo hazañas asombrosas y dignas de todo elogio, y eso es lo que estáis haciendo confrontando al mundo más despiadado que ha existido jamás. Y más solos y más privados de herramientas para defenderos que ningún héroe en toda la historia. Porque los antiguos héroes, la mayoría, poseían atributos excepcionales sin los cuales hubiera sido imposible gran parte de sus gestas, pero vosotros lo más excepcional que tenéis es vuestro empeño y vuestras mermadas energías.

Los gigantes de antaño todavía disponían de un caballo, por muy cansado o avejentado que estuviera, para ir en busca de su destino. Vosotros ni siquiera podéis haceros con un coche de segunda mano para recorrer vuestra ciudad en busca de empleo. Con suerte, mucha suerte, tenéis la oportunidad de coger el metro o el autobús, que cuestan una fortuna, compartiendo vuestro espacio con individuos cansados o cabreados, ancianos que te miran recordándote cómo estás desperdiciando tu vida, o mendigos que te avisan de cual puede ser tu inminente futuro.

Los héroes, hasta los más cutres, siempre contaron con amigos virtuosos, o simplemente cachas, que en momentos de dificultad les echaban un cable con palabras de ánimo, con consejos vitales, o liándose a hostias con los cuatro pijos gilipollas que se ríen de tí porque llevas la misma camiseta arrugada desde hace tres días. Pero tú nunca contaste con ellos y saliste adelante, y saldrás adelante.

Los héroes más humildes poseían conocimientos sobre su entorno, sobre la naturaleza, que en casos de extrema necesidad les servían para sobrevivir aunque fuera cazando, recolectando o trampeando, limpiando sus ropas en el río o construyéndose un refugio en mitad del bosque. A tí te han arrebatado todo eso, porque en estas junglas de hierro y metal hasta una botella de agua cuesta una fortuna. Y sin embargo saldrás adelante.

Sus enemigos, los villanos, por muy malvados o abyectos que fuesen, todavía poseían rasgos excepcionales, un atractivo, una astucia que les envolvía en una aura de gran misticismo, muchas veces. Tus enemigos, vuestros enemigos, los empresarios, banqueros, políticos, no llegan ni siquiera al nivel de Retrasados Mentales porque para eso tendrían que ser algo más que la placenta que resbaló por la cadera de sus madres. Tampoco al de Medio Retrasados, porque eso supondría que están estudiando para serlo del todo y carecen de la habilidad para aprender nada. Son los sujetos más rastreros, mezquinos, patéticos y voraces que imaginar quepa, y además son irremediablemente feos, deformes, todos ellos. Ni una pizca de atractivo, de magnetismo. Y muchos huelen mal.

El héroe más harapiento poseía una espada brillante, o un escudo invulnerable regalado por los dioses. Tú no tienes nada de eso. Sólo un móvil del que esperas la llamada que te confirme un nuevo puesto de trabajo…o más bien una nueva entrevista, la cuarta que haces ya para esa empresa, que sospechas que hacen vídeos para descojonarse de tí y de tus esfuerzos por agradarles.

Pero sobre todo, los héroes conseguían gestas como liberar pueblos, derrocar tiranos, destruir monstruos, derrotar a semidioses. Y tu gran gesta va a ser convertirte en esclavo, y lo sabes. Luchar como un condenado para que te den un puesto de trabajo, y recibir a cambio un sueldo miserable con el que apenas salir adelante, pagar el alquiler de un zulo en el que poder susbsistir, tragar mierda durante años de gente mucho menos preparada que tú, elegidos a dedos por el jefe y sus amigotes, sabiendo que vales para mucho más.

Por todo eso, y por muchas más cosas, eres un héroe, lector desempleado. Realmente no eres consciente de que estás escupiendo a Dios, plantando cara a la tragedia más gris y cotidiana de la historia, y conquistando tu dignidad como ser humano. Ánimo, colega, todo saldrá mal.