Áfricamérica, la historia de un crimen universal

A veces uno lee un artículo, o un comentario, y no puede evitar formularse a sí mismo la siguiente pregunta: ¿cómo se pueden escribir tantas gilipolleces juntas? Es decir, no se puede. Pero va alguien, supuestamente un ser humano con el pulgar oponible y el telencéfalo altamente desarrollado, y las escribe, y es imposible no alucinar ante tanta ignorancia, tanta desfachatez, tanta estultucia y tanta mala leche, probablemente fruto de follar poco, y mal. O nada, ni siquiera consigo mismo. He conocido algunos de esos especímenes en mi vida, por desgracia (¡y hasta he trabajado con ellos!), pero pocos como el que me encontré comentando un artículo la pasada madrugada echando un vistazo al nuevo blog de El Pais, que al parecer se va a dedicar a hablar sobre África, y que en uno de sus primeros artículos sufrió de la “inspiración” de un individuo que aún no sabe que es la placenta que resbaló de las caderas de su madre, y que dejó la siguiente perla:

No, pensándolo mejor no pienso ensuciar mi web con su escupitajo (lo único de lo que es capaz un encefalograma plano como él). Pueden leerlo, los lectores de esta entrada, directamente de la fuente, así como pueden leer mi respuesta a tanta estupidez. El sujeto firma como AES, que más que probablemente es un acrónimo de Aznar Español y Subnormal, o algo por el estilo, y suele ocurrir que los cobardes escriben con seudónimos o con siglas, para ocultar la desfachatez de su identidad. El tipejo en cuestión, con una incultura de base clamorosa que se manifiesta en que, primero, no es capaz de hilar una sola frase con coherencia y, segundo, que es un indocumentado terrible, pues no tiene ni pajolera idea de cómo funciona el mundo, de cuánto sufren millones de personas del hemisferio sur y, lo más importante de todo, de quiénes son los culpables de tanto sufrimiento, pobreza y fanatismo, se retrata a sí mismo. Pero, como digo a veces, algunos se ganan su ignorancia a pulso, y nadie tiene por qué redimirles de ella. Se la curran día a día, y luego se pavonean de ella. Así que bravo por todos los ignorantes.

Cualquier persona medianamente inteligente, y estoy dispuesto a creer que todavía existen algunas por ahí, sabe perfectamente que el “mundo occidental” aniquiló el continente africano todo lo que pudo durante más de doscientos años. Conocida es la actitud de los colonos franceses (liberté, egalité, fraternité y chorradas como esas…), que se esforzaron tanto por escribir eslóganes muy bonitos del imperio como de conseguir que los niños negritos no pudiesen ir a las escuelas durante décadas. O la de los británicos, capaces de escribir miles de libros sobre lo oscuro y fantasmal y tenebroso del África más profunda, mientras les masacraban para quedarse con su oro y sus recursos naturales. Pero no hace falta remontarse varios siglos. ¿Alguien cree que un país como Francia sería tan poderoso actualmente sin haber esquilmado durante muchísimo tiempo a esos pobres negros? ¿Quién apoyó a los dictadores sangrientos del continente sino ellos, con Chirac a la cabeza, dándoles armas y dinero para, mientras tanto, apoderarse de lo que era legítimamente suyo? Y Estados Unidos: ¿es que alguien duda de que son los culpables de que América Latina sufra de docenas de tiranos cada época, tiranos que ellos mismos entrenan y colocan en esferas de poder, para desestabilizar la zona y aplastarles económicamente? El que niegue esto o no lo crea, o es un memo o algo peor.

Hace millones de años, África y América del Sur eran un solo continente, estaban unidos por enormes placas subterráneas que un día se rompieron y las separaron, y que a su vez dejaron a su paso enormes grietas en el Atlántico, que a su vez propiciaron la Atlantis (que no es, en absoluto, un mito) y que prepararon el terreno marítimo para que un día la Isla del Hierro vea un volcán emerger de sus profundidades y mandar una ola de destrucción que se cargará Manhattan (nadie lo cuenta en las noticias, pero el cisma de Canarias, si se rompe, borrará del mapa el centro financiero mundial con un maremoto de dimensiones apocalípticas). Hoy, siguen siendo un solo continente. El continente de la vergüenza. Mientras, en el hemisferio norte, las “democracias” (tiranías absolutistas disfrazadas de sociedades civiles, cuánto aprenden los tiranos, que ahora no parecen lo que son) vive a costa de tan vastos territorios expoliados, ambos continentes hermanos se hunden por la codicia, la desinformación y la locura del hombre blanco.

Cada vez que veo a esos chavales negros bebiendo o charlando o jugando a las cartas en un plaza, me dan ganas de acercarme y decirles: ¿sabéis por qué sois tan pobres?, porque en realidad sois los príncipes del mundo, colegas. Sois los dueños legíitimos de las zonas más ricas del mundo, y por eso tienen que putearos toda vuestra vida, y haceros sentir como si fuerais una mierda (es decir, lo intentan, pero no lo consiguen). Pero en el fondo de vuestros corazones sabéis que lo digo es cierto. Sabéis que un día os levantaréis, y echaréis al puto hombre blanco de vuestro hogar, y reclamaréis lo que es vuestro. Y os vengaréis de la ignominia que el “mundo civilizado”, plaga del planeta, ha hecho con América del Sur y con África.