Hablar con la gente – Sobre el 15M y la puta realidad

Hay gente con la que no merece la pena hablar. Así de sencillo.

Tal como no todas las ideas son defendibles, ni todas las personas son respetables, hay veces, bastantes veces, que lo mejor es callar ante determinados individuos, por muy “respetable” que pueda ser su forma de ver las cosas. Se debe hablar, solamente, con aquellos capaces de escuchar de la misma manera que tú les escuchas. Sólo con aquellos que tú sabes que son tan capaces de dedicarte cinco o diez minutos en total silencio como tú lo eres de dedicárselos a ellos.

Todo esto viene a cuento de lo que me dijo un compañero de trabajo acerca del 15M: “una panda de vagos drogándose y follando en la plaza, ¿a quién le importa lo que digan?”. Es un hombre inteligente y hasta atento, y, sin embargo, se transformó de pronto en uno de esos individuos, como tantos que he conocido a lo largo de mi vida, con los que no pienso perder ni un segundo en discutir, en interpelar, en responder a sus afirmaciones. He conocido a muchos otros que, sin necesitar ser manipulados por los medios, no merecían que les dedicara el más mínimo de mis esfuerzos para replicarles, por la sencilla razón de que su encefalograma plano les inhabilitaba, de por vida, para mantener una discusión madura. Pero en este caso que cuento me desagradó mucho más, pues venía de un compañero que comparte conmigo su comida, me cuenta en ocasiones sus miserias y sé, porque lo sé, que a grandes rasgos es un tipo de puta madre.

Y, a pesar de todo, no perdí ni un momento en replicar a la tremenda estupidez que representa decir (lo siento, lo voy a poner otra vez): “el 15M una panda de vagos drogándose y follando en la plaza, ¿a quién le importa lo que digan?”. Él, que no me lee, ni imagina lo que yo llegué a sentir, pero lo escribo aquí. Yo, que soy muy crítico con algunas decisiones del 15M, no soporto que quienes no han estado ahí, en la calle, viviendo lo que ha significado este movimiento, recibiendo hostias por parte de la policía, siendo injuriados por supuestos intelectuales, digan tonterías fabricadas por los medios de comunicación. Decir que el 15M son una panda de vagos, o de guarros, que se dedican a estar en la plaza follando y drogándose no solamente es una memez épica, es que es no darse cuenta de la puta realidad: el 15M no es otra cosa que los vecinos de cualquier ciudad de España hasta los huevos de que otros decidan lo que va a pasar con su vida (con su trabajo, con su salud, con su familia, con su futuro), y nunca una panda de yonkis perdiendo el tiempo en una acampada.

El 15M hizo muchísimas cosas bien, bastantes cosas regular, y muchas cosas mal. Pero se debería guardar un respeto por el único grupo de personas que se ha reunido para hablar, reflexionar, debatir, buscar, analizar el futuro al margen de ganar un dinero, salir por televisión o conseguir algún beneficio para su situación personal. Mientras el resto del rebaño a lo único que se (nos) dedicaban (dedicábamos, que soy pobre), es a trabajar (el refugio de los que nada tienen que hacer, como diría el gran Oscar Wilde, cabrón…aunque intento cambiar mi destino, como buen idealista), otros se dejaban la piel, literalmente, en organizar un sistema de comisiones y grupos de trabajo realmente admirable, perfectamente construido y jerarquizado, en el que todos tienen voz e importancia, y en el que el voto no es lo importante, sino la capacidad para decir lo que piensas y lo que crees que es lo mejor para todos. ¿Que no han conseguido gran cosa? ¿Qué coño importa? Lo que importa no es vencer. Lo que importa es luchar.

Ni los medios de comunicación (algunos sinvergüenzas que ganan más que cualquier proletario mucho más preparado que ellos han llegado a decir que ETA estaba detrás del 15M…sin palabras, literalmente sin palabras), ni los políticos de mierda, ni la ciudadanía más vaga, ni los burgueses, ni los empresarios, ni los comerciantes, han estado a la altura de la única pandilla que ha dado la cara para que les hostien por decir que esta democracia, más que democracia, es un chiste. Por dejar claro que la crisis tiene unos culpables que deberían estar en la cárcel y que, sin embargo, han visto sus sueldos (sus numerosos sueldos…) aumentados, sus beneficios multiplicados, sus ideas capitalistas (y fascistas) respaldadas por los gobiernos de casi todo el mundo. Nadie ha estado a la altura. Mientras tanto, el parado, el jubilado, el pensionista, el arruinado, el chaval al que han dejado sin armas y en el barro, la mujer de mediana edad que quiere aportar algo de su tiempo a que las cosas cambien, han sido los únicos que se han levantado, han debatido, han asistido a asambleas, solamente para que este movimiento sea demonizado hasta la médula. Pero, tal como yo les decía a muchos que he conocido: si os están demonizando (y bien sé yo lo que es eso…)…algo bueno estaréis haciendo, colegas.

De hablar con absolutos memos de baba ya estoy cansado. Estoy cansado de recordar reyertas, conflictos, peleas absurdas, basadas en mentiras y en chorradas, con tarados/taradas, con ignorantes que no se preocupan por nada más que por sí mismos, con gente que no vale nada (por mucho que yo les otorgara, blando como soy, una validez, una importancia que no merecían…), mientras la vida sigue pasando, uno sigue evolucionando, y la puta realidad se sigue imponiendo a las cuestiones relativas de cada cual. La realidad de que envejecemos, de que perdemos oportunidades, de que volvemos a perdernos a nosotros mismos, de que volvemos a traicionarnos, a reencontrarnos con una esperanza (como el que se reencuentra con la persona amada, y vuelve a robarle un beso…). La realidad de que malgastamos la vida, y sólo hay una vida, y la otra vida no se sabe si existe. Hagamos algo, ahora. No, por cierto, hablar con los que no escuchan. Los que no saben, ni pueden, escuchar. Porque han nacido con la incapacidad de poder hacerlo.

(Por cierto que, para el que quiera buscarme, ando por ahí, en alguna asamblea, con mis gafas de sol. ¿Dónde está Adri?  *Pista: en el segundo vídeo, mirad bien)

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