Decálogo del crítico de cine en España

1. Para ser crítico de teatro no es necesario verse todas las piezas que se representan hasta en los locales más infectos de una ciudad, ni para ser crítico de pintura es necesario ir a ver lo que pintarrajean los niños en el cole. Ahora bien, para ser critico de cine español hay que ver todas, TODAS, las películas que se puedan, ya sean profesionales o no, ya sea en cine o no, en el ordenador, en el iphone o en donde sea. Hay quien diría que es una gilipollez ver tantas películas, que eso le quita a uno tiempo de leer, de escuchar música, de vivir en suma…también hay quien diría que ver tanta basura le estropea a uno el gusto irreversiblemente, pero así es la vida de crítico de cine.

2. Para ser crítico de cine en España, es imprescindible pensar que sabes mas de cine que los demás. Es decir, puede que no hayas estado en un rodaje en tu puta vida, ni que hayas escrito el guión de un micro-cortometraje, ni que hayas trabajado con actores jamás, pero tú sabes lo que es el cine. ¿Por qué? Está explicado en el punto 1 del Decálogo: tú te has visto más o menos 1.000 títulos de cine el año pasado, y eso te capacita para pensar que sabes más de cine que nadie. Hay quien diría que en realidad no tienes ni idea de nada, y que solamente has visto 997 productos infames y a lo mejor 3 interesantes, pero los que dirían eso no son excelentes críticos de cine.

3. Un crítico de cine en España, uno verdadero, tiene al cine americano de los años 30, 40 ó 50 como el único cine realmente grande que se ha hecho jamás. Es el gran cine clásico, y todo lo que se ha producido desde entonces, en cualquier parte del mundo, es en el mejor de los casos una triste sombra de aquél. Como mucho, los grandes directores asiáticos o europeos, cuando lo hacen bien, tienen un toque a lo Ford o a lo Wilder, pero nada más. Esto bien lo sabe un buen crítico de cine.

4. Un crítico de cine en España no tiene por qué saber escribir. Ni siquiera ha de conocer cuestiones como la ley de concordancia verbal o dónde colocar convenientemente una coma. No lo necesita. Él/Ella tira de clichés, los mismos que se han usado en las últimas décadas. Con clichés y lugares comunes como la profundidad de personajes, la buena o mala dirección de fotografía, la claridad o confusión de guión, la presentación del “conflicto”, la pertinencia o convicción de los “giros narrativos”… se arman fácilmente cuatro o cinco párrafos y uno ya es crítico de cine. Bastante tiene el crítico de cine, tal como se explicó en el punto 1, con ver 1.000 películas al año como para aprender a escribir una frase sin clichés y con coherencia.

5. El crítico español es el mayor defensor mundial del academicismo en el cine, y probablemente no lo sepa. Pero eso no le quita méritos. Cuando ve una película que no se ajusta al canon de belleza o de equilibrio, a las convenciones, está siempre dispuesto a atacar esa película sin piedad y a dejar bien claro que el que se atreva a no continuar por caminos trillados no está haciendo cine verdadero, sino un experimento raro que no merece el precio de la entrada.

6. El crítico de cine español, da igual la edad que tenga, tiene bien claro que hay una serie de vacas sagradas (John Ford, Alfred Hitchcock, Howard Hawks, Akira Kurosawa, Billy Wilder, Ernst Lubitsch…entre muchos otros) que son totalmente intocables. Cualquier cosa que hayan dirigido, incluso cualquier eructo que se hayan tirado, es una Obra Maestra Absoluta (el crítico de cine español no suele tener muy claro lo que es una obra maestra, pero eso es lo de menos), y cualquier persona que cuestione esta verdad inmutable es un memo que no merece el más mínimo respeto.

7. El crítico de cine en España tiene las cuestiones estéticas muy reflexionadas. Sabe perfectamente que hay que “sugerir antes que mostrar”. Sabe que el verdadero “efecto especial” son las emociones de los actores. Sabe que sin un buen guión no hay buena película posible. Saben muy bien, por cierto, que otros cientos de miles de críticos en el mundo, y sobre todo en España, han escrito cosas parecidas, pero les da igual. Pertenecen a una estirpe inextinguible.

8. El crítico de cine en España está muy pendiente de los premios más mediáticos, tales como los Oscar o la Palma de Oro en Cannes. Pero sobre todo los Oscar. Hay quien diría que los Oscar son una chorrada épica, pero ellos bien saben que sin los Oscar no hay cine, y que los directores y actores deben buscar la manera de hacerse con ese premio para ir por la senda del buen cine.

9. El crítico de cine en España, por lo general, no ve cine español y no le gusta. Hasta cierto punto es comprensible porque el cine español es bastante aburrido, pero además tampoco defiende lo bueno que encuentre de cine español ni se preocupa por el estado de la industria. Repetimos: el cine de crítico en España es un crítico de cine norteamericano…y cuando tiene algo de tiempo ve una película francesa.

10. Antiguamente, los críticos de cine en España tenían esos 9 puntos y ninguno más. Pero en los últimos años podemos hablar del punto 10: cualquiera tiene derecho a ser crítico de cine en España. Los camareros, los fontaneros, los albañiles, los electricistas, las amas de casa, los ebanistas…todos. Se han dado cuenta, demonios, de que los 9 puntos anteriores pueden reunirlos con facilidad y así pueden formar parte de este entrañable grupo de gente que todos los días, abriendo una revista, un diario o internet, nos enseñan cosas nuevas sobre el arte de hacer películas, nos deleitan con su prosa magnífica llena de clichés, nos regalan maniqueísmo a espuertas y, en definitiva, comparten con el mundo su extremadamente aguda y hermosa visión del arte.