Los diez temas más grandes de Depeche Mode

Parece bastante claro, es decir, fuera de toda duda, que los británicos DEPECHE MODE se encuentran entre los más grandes de su tiempo. Personalmente, me han acompañado con sus canciones en tantos momentos cruciales de mi vida, que casi pareciera que esos momentos han sido cruciales, o han sido todavía más importantes, porque en ellos estaba yo escuchando un disco de ellos de manera obsesiva. Y así, como me paso la vida escuchándoles, aunque poseen una trayectoria ya larga en el tiempo y abundante en títulos, creo que puedo hacer una criba y poner aquí los que yo creo que son sus diez temas más grandes. Aunque, bien pensado, probablemente mañana eligiera diez completamente distintos, y pasado mañana otros diez. Son muchas canciones maravillosas que me emocionan hasta la médula. Vamos allá con esta efímera lista:

‘Come Back’ (de ‘Sounds of the Universe’)

Para empezar un tema tan violento como lírico, en el que la densidad abrumadora de sus sonidos no es óbice para un orgasmo melódico, habitual por otro lado en Depeche Mode, sublimado por la excelsa y sensual voz de Gahan. Sin duda, el tema más arrollador del último disco.

‘I Am You’ (de ‘Exciter’)

El tema más oscuro de ese álbum, sin duda, y el más hipnótico. En realidad, es un canto desesperado cuyas bellísimas letras son cantadas por Gahan como si estuviera al borde de un abismo. Es este tipo de cosas las que hacen grande a este grupo legendario: mezclar la oscuridad y la densidad de sus sonidos electrónicos con una voz y una letra que apelan a lo más profundo del corazón.

‘Home’ (de ‘Ultra’)

Quizá el ‘Ultra’ sea su disco más completo, en el que cada canción pugna con la siguiente para ser considerada la mejor, la más redonda, la más hermosa. Elijo esto por la inspiradísima letra, por el solo final que te encoge el corazón, por la ductilidad de la voz de Gahan, que casi parece un lamento, por la base que parece de cuerdas (en realidad, sintetizadores, claro, pero qué bien empleados), y porque parece una cabalgada a ninguna parte.

‘Enjoy the Silence’ (de ‘Violator’)

Sí, el vídeo es una puta mierda que cualquiera con un poco de imaginación mejora en un fin de semana, pero la canción es insuperable . Una estructura sencilla y en un crescendo imparable que, poco a poco, te atrapa y se convierte en un goce para los sentidos. Incluso el remix que hicieron hace pocos años es un temazo. Pero sin duda me quedo con la original. Esto es talento.

‘Walking in my Shoes’ (de ‘Songs of Faith and Devotion)

Creo que la cualidad más importante de Depeche es que su música es eminentemente sensual, y esta joya de canción es buena prueba de ello. Es como una declaración de amor, como una convocatoria a liberar los sentidos más reprimidos, inundándonos en un crescendo imparable (como todas las grandes de este grupo), subiendo más y más hasta un orgasmo final de sonidos y palabras que resulta emocionante.

‘Behind the Wheel’ (de ‘Music for the Masses’)

Una de las más intensas de la banda. Tanto es así, que la pones en un thriller moderno y queda perfecta. Es como una persecución en el abismo. Y qué sencillo lo hacen estos tipos. Cuatro notas repetidas hasta la saciedad y una base simple que va creciendo, muy sutilmente, creando una atmósfera insuperable.

‘Halo’ (de ‘Violator)

Esta canción es casi como un sueño cibernético, como un viaje de tripi por una gran ciudad. Es tan gélida y tan violenta que su sensualidad se vuelve, al mismo tiempo, más explícita, más devoradora. En realidad, estoy empezando a pensar, todas las canciones de Depeche, las mejores, son como un polvo bestial. Emociones y sentimientos exacerbados

‘The Bottom Line’ (de ‘Ultra’)

En oposición a la mayoría de esta lista, ‘The Bottom Line’ resulta mucho más pausada, pero tan melancólica y atmosférica como el resto. Casi parece una despedida, o una preparación para la muerte. Es tan espiritual que uno parece volar mientras la escucha. Y el susurro que acompaña la voz de Gahan queda perfecto.

‘Precious’ (de ‘Playing the Angel’)

Cuando oigo temas como estos, e imagino que le sucederá a mucha gente además de a mí, siento como si viajara a otro mundo. Literalmente. No se puede hacer más con una melodía tan sencilla, pero arreglada y resuelta con la maestría habitual de unos músicos que saben que con una estructura perfecta como la que tiene esta breve canción se pueden hacer maravillas si se tiene buen gusto y se derrocha elegancia.

‘Master and Servants’ (de ‘Some Great Reward’)

Ochentera a más no poder, pero da lo mismo. Siempre me ha gustado mucho esta canción. Es divertidísima. Lo mejor, los ritmos, que se multiplican a toda velocidad, imitados en mil canciones, pero pocas veces igualados. Con ella termino esta lista que, repito, mañana podría ser muy diferente.