Franco no ha muerto

Voy a decirlo a las bravas: ¿Qué coño está pasando aquí? ¿No nos damos cuenta de que estamos viviendo en un estado absolutamente fascista que va a aniquilar todo lo que el hombre común ha conquistado en derechos sociales durante cientos de años a sangre y fuego?

¿Qué clase de dirigentes, políticos, delegados del gobierno están en estos momentos desgobernándonos? Hace algunos días escribía yo en esta página que han dejado meridianamente claro que todos ellos están locos de atar. Pero hay más cosas que están muy claras, excepto quizá para aquellos que saquen algo de todo este proceso demencial de desmembración de la sociedad: que todos los que nos desgobiernan, sin absolutamente ninguna excepción, son una panda de canallas a los que les importa una puta mierda hacer lo que sea con tal de lograr sus nefastos objetivos. Dispuestos a que regresemos, de una santa vez, a la época medieval. Y sabemos todo lo que van a hacer: van a cerrar internet para impedir que siga siendo libre, van a terminar con la educación libre, van a terminar con la sanidad libre y universal, van a terminar con los derechos de reunión, van a aniquilar a cualquiera que les lleve siquiera la contraria, van a ejercer el músculo hiperdesarrollado del cinismo sin el menor escrúpulo, sonriendo mientras nos privan de cualquier atisbo de futuro.

Viendo las espeluznantes imágenes de la carga policial en un instituto (¡en un instituto!) contra los chavales que se estaban manifestando, además en dos días diferentes, me pregunto si Franco ha  muerto. Y me respondo que no, que no ha muerto, que vivimos en el mismo país de mierda con el que lo único que se puede hacer es quemarlo hasta los cimientos para eliminar la mala hierba que lo está aplastando desde hace décadas. Con sinceridad, no le veo otra solución. Cuando al juez más prominente y más audaz que ha dado este país, que se equivocó en algunas decisiones pero que fueron tomadas por una buena razón y nunca en su propio beneficio, se ha visto relegado de sus funciones por la camarilla de jueces más ultraderechista de toda Europa, qué justicia podemos esperar los demás. Cuando no se pueden sacar a los muertos de las cunetas y de los prados de media España, porque la clase dirigente lo impide con razones dignas de cuento de hadas o de un chiste de mal gusto, cómo vamos a sacar a la calle nuestras ideas, nuestra indignación.

Ahora dicen que se están planteando que las huelgas sean ilegales. Esta gentuza, estos hijos de puta, ¿qué se creen? ¿que somos todos unos peleles a su servicio? ¿Que ahora que todo el mundo sabe que la culpa de que estemos en la ruina es del despilfarro de los financieros y los poderosos, paguemos nosotros los platos rotos a base de renunciar a todo lo que ha costado tanto conseguir? Pero, ¿es que no se dan cuenta, retrasados mentales como son, de que todo esto al final va a explotarles en sus narices de Pinocho? ¿No ven que retirando el derecho a la huelga se puede preparar un conflicto social de dimensiones desconocidas e impredecibles que puede provocar muchos heridos y hasta tragedias? El pueblo español, por muy acomodaticio que sea en su mayor parte, cuando ya no tenga nada que perder, va a ir a por ellos con una furia que, espero, consiga que se les atragante el orgullo en la garganta y que se arrepientan de habernos tomado a todos por gilipollas. Porque no hay fuerza mayor, más imparable y destructiva, que la que detenta el que ya no tiene nada que perder. Y en este puto país de mierda ya hay mucha gente que no tiene nada que perder, o que está a punto de llegar a esa situación.

Tal como decía Palazón, la derecha, o la ultraderecha, es como el escorpión. Te pica porque está en su naturaleza, no lo puede evitar, aunque ello conlleve que se hundan ellos también. La broma para memos que es la constitución española, que la ultraderecha diseñó para dejarlo todo atado y bien atado, la están empleando ellos mismos para limpiarse el culo. Y mientras, nosotros, estupefactos, asistimos día a día con los ojos como platos al derrumbe de nuestro futuro, de nuestro esfuerzo, en aras de sostener un sistema, el capitalista, que es imposible sostener, en un pacto social, la democracia, que no es que esté erosionada, es que no se la reconoce por ningún lado porque no queda de ella ni el nombre, transformado en una palabra sin contenido alguno. ¿Qué van a hacer ahora? ¿Negarnos el derecho a caminar por la calle, a respirar el aire, a dormir? ¿Ponernos en listas negras, abrir campos de concentración cuando en las cárceles ya no quepan más delincuentes empujados al crimen porque no tienen algo que llevarse a la boca? Todo esto no es una exageración. Esto es lo que estamos viviendo.

Yo he visto llevarse a chavales a un furgón porque después de pedirles el DNI ellos han pedido el número de placa del agente. Pues muy bien, maravilloso. Y por ello te ponen multa. Claro, estamos todos tan mal de dinero que una multa nos desespera. Pero también se les puede denunciar porque ellos no están por encima de la ley. Y si lo están, es que vivimos en un estado policial, en un estado eminentemente fascista, franquista. Y yo propongo huelga salvaje indefinida, y organizarse para arruinar a las grandes marcas, y acciones de disidencia, y todo lo que haga falta para que empiecen a enterarse de que no somos unos corderos que se dejen llevar al matadero con sumisión. Que estamos dispuestos a luchar hasta donde haga falta, porque ellos están dispuestos también a hacer todo lo que haga falta para hundirnos mientras controlan todo y se forran y terminan con todo.

Que ya no nos creemos nada, joder.

Que hasta aquí hemos llegado.

Que si tengo un hijo o una hija y un policía le sacude le prendo fuego al coche patrulla con él dentro.

Que ya está bien, maldita sea.

Que antes éramos el país de la pandereta, pero ahora somos llanamente el país de la vergüenza.

Que esto no hay quien lo soporte más.