La ignominia de este gobierno no tiene límites

Me levanto como cada mañana dispuesto a leer las noticias (qué costumbre tan fea, pero casi todo el mundo hace esto, cuando en realidad no nos aporta nada) y yo soy de esos que, aunque más o menos enterado de cómo funciona el mundo, no tengo interiorizados los “tempos” de actuación del gobierno, y no tenía ni idea de que hoy se anunciaban nuevas “reformas”, nuevos “recortes”, y nuevas “soluciones” para enfrentarse a la crisis. Así que he puesto el maldito Twitter y ha sido una fiesta.  Tengo que corregir este hábito tan feo, pero hasta que lo consiga, como hasta que consiga domeñar vicios todavía más arraigados, me temo que la cosa va a seguir igual: despertarme para constatar que la ignominia de este gobierno no tiene límites.

De entre el “paquete de medidas” (qué expresión tan obscena, tan idiota) destacan por lo menos tres. Que el IVA sube tres puntos en el tipo general, que la prestación por desempleo se va a ver reducida drásticamente, y que a los funcionarios se les va a retirar por lo menos hasta 2015 la paga extraordinaria de Navidad. Entre otras cosas…

Bien. ¿Alguien de entre los lectores ha jugado al Super Pang? El Super Pang era la segunda parte del Pang, un juego japonés de arcade para máquina recreativa en el que controlabas a un explorador que, con diferentes armas, debía eliminar todas las bolas de la pantalla, evitando ser tocado por ninguna de ellas. Era mucho mejor que el Pang, con gráficos más acabados, mucho más adictivo y, sobre todo, mucho más difícil. Yo, cuando tenía diez años, me hacía con una moneda de veinticinco pesetas y estaba ahí una hora más entretenido que un tonto. Además, se me daba bien. No tanto como escribir sobre cine o literatura en la actualidad, pero casi.

El caso es que yo tenía la costumbre, hace ya tantos años, de ir calificando cada nueva fase, sobre todo a partir de las difíciles (véase min. 12,15), con expresiones tales como: “ahora empieza el cachondeo”, o “ahora el pitorreo”, o cosas por el estilo. Era una forma de prepararme y de que los nervios no me comieran antes de empezar. Y es, cosa graciosa, exactamente lo mismo que sucede con este gobierno. Cada principio de semana es como una nueva fase del Super Pang, solo que sin su música desquiciante, que le vendría que ni pintada. Cuando parece que la fase es ya bastante difícil y que el globo de la crisis (me ha quedado la parábola perfecta…) no va a ser más cabrón, las noticias te sorprenden y entonces empieza el cachondeo, luego el pitorreo, luego el jolgorio…

Vamos a ver. Que el gobierno le retire la paga extraordinaria a los funcionarios es simple y llanamente robar. Robar. Tal cual. Quitarles a otros lo que es suyo por derecho porque no te salen las cuentas. Es lo mismo, bueno, es peor, que si a mí no me salen las cuentas para terminar el mes y salgo a robarles la cartera a un par de ancianas. Digo que es peor porque está legitimado, mientras que si yo les quito la cartera a un par de ancianas me meten en la cárcel (si me cogen, claro…umm). A mí los funcionarios no es precisamente un colectivo de trabajadores que me caiga especialmente bien, por varias razones que no vienen al caso. Pero dado que trabajan para el gobierno, pues el gobierno se cree con pleno derecho de hacer lo que le viene en gana.

Sigamos con robos. Subir el IVA tres puntos en el tipo general y dos en el reducido es una desfachatez, una ignominia y un robo a mano armada, contra una población cada vez más empobrecida. Además, no tiene ningún sentido subir y subir los impuestos, porque como bien se demostró en otras épocas, de donde no hay no se puede sacar, y al final la gente va a dejar de comprar salvo lo más básico y las empresas se van a ir todas al garete, que es quizá lo que persigue este gobierno de incompetentes hipócritas.

Y terminamos con el robo de los robos, con la desfachatez de las desfachateces, con la ignominia de las ignominias. Reducir la prestación por desempleo a partir del sexto mes, y aducir que con ello lo que se quiere es incentivar la búsqueda activa de empleo, no es que sea cachondeo o choteo. No es tener mucha cara. No es ser un sinvergüenza. Es ser, simple y llanamente, un grandísimo y abyecto montón de basura. El desempleo no es un regalo, es un derecho. Y el que tiene prestación es porque se lo ha ganado, y no creo que la gran mayoría quieran permanecer en él durante mucho tiempo, sino acceder lo antes posible a un puesto de trabajo. El problema, claro…¡es que no hay puestos de trabajo! Querer ahorrar a costa de los más débiles (económicamente hablando) de la sociedad es un crimen de lesa humanidad. Y aducir que es para incentivar la búsqueda activa de empleo, cuando tus políticas y tus reformas no hacen más que cargarse empleo, es de canallas.

Otras medidas, como la privatización de renfe, puertos y aeropuertos, o la fiscalidad medioambiental suenan a nada, a estupidez enorme. A querer matar moscas a cañonazos. Desde mi ignorancia suprema de cuestiones económicas, eso de fiscalidad medioambiental suena a relleno de última hora y huele a mierda.

Desde este mi humilde blog, que dentro de unos años seguramente ni existirá, y nadie se acordará de él, pero que actualmente tiene unas cuatrocientas visitas diarias, quiero denunciar lo siguiente y hablo asquerosamente en serio:

1. Que la crisis es una falacia universal, que quiere camuflar lo que verdaderamente está ocurriendo: la implantación de un Nuevo Orden Mundial, sociopolítico, económico, cultural y global.

2. Que lo que está ocurriendo en Europa es un Golpe de Estado, pero ya no con armas y con militares haciendo el ridículo (otra cosa no saben hacer), sino con los financieros, los contratistas de defensa, los banqueros y los mercados dictando la actuación de los gobiernos, destruyendo para siempre la democracia, mientras nos quedamos de brazos cruzados.

3. Que las generaciones venideras, si llegan, se van a sentir avergonzadas de la que es probablemente la generación humana más canallesca, cobarde, manipulada, destructiva y abyecta de la historia.

4. Que aún estamos a tiempo de inventar otra forma de vivir.

Yo aún tengo esperanza. Porque la esperanza es gratis, y no tributa, ni es fiscalizada. No hay nada más digno que sonreír cuando te estás cayendo al infierno. Eso nadie te lo puede quitar.