Sobre Jose Luis Garci, Sherlock Holmes, y el espanto

Lo voy a contar una vez más, porque es muy divertido. Al menos para mí, que soy el que se sienta a escribir. Trabajaba yo en una de las cafeterías más míticas de Madrid, hace ya unos cuantos años, y se sentó delante de mí, en uno de los taburetes arrimados a la barra, el director de cine Jose Luis Garci, quien según parece era un habitual de la cafetería. Dos minutos antes había entrado por la puerta y le había pegado un grito a un compañero que andaba recogiendo manteles, o llevando vajilla, o qué sé yo. Con ese grito, el director de cine Jose Luis Garci, había querido dejar claro lo que quería tomar. Yo no le entendí, porque estaba atareado en la barra, pero tenía la esperanza que no se sentara delante de mí y que esperase que yo supiera lo que quería tomar.

En efecto. Eso fue exactamente lo que hizo.

Se sentó en el taburete, a medio metro de la barra (esto lo recuerdo muy bien) con sus gafas de sol todavía puestas (el de 2003 fue uno de los veranos más calurosos de los últimos años) y me miró (creo, porque con las gafas cualquiera sabe) como si yo tuviera que adivinar qué quería desayunar, o como si el compañero, que se había esfumado como persona inteligente que era, y yo tuviéramos telepatía. Yo, como no me altero ni aunque entre el Papa por la puerta de mi casa, le di los buenos días, le miré muy quieto, y esperé… A los diez segundos me preguntó que por qué no le ponía el pincho de tortilla y la gaseosa que me acababa de pedir. Y yo, que a veces me asombro de mi autocontrol, le dije, como si estuviera hablando con un borracho: “Señor Garci, usted a mí no me ha pedido absolutamente nada”.

No sé quién le acompañaba. Y además me la suda. Igual era Horacio Valcárcel. U otro de estos tipos que no han visto una puta película en toda su vida. Por la sencilla razón de que algunos no saben ver, por muchas películas o muchos libros que leas en tu vida. Nadie puede enseñarte a ver. Hay gente que no ha visto una jodida película en toda su vida, ni leído un jodido libro en toda su vida. Y es más culta y sabe más de la vida y del hombre y del mundo que muchos paletos envanecidos.

Todo esto viene a cuento de una cosa. De una cosa terrible…

¿Esto, qué cojones es? En serio lo pregunto ¿Qué espanto es este?:

Pido perdón a mis lectores por haber puesto en mi estupendo blog una puta mierda como ésta. El tal Jose Luis Garci, ganador de un Oscar, ¿en qué está pensando? Cuando a George Lucas se le funden las neuronas y da a luz la segunda trilogía Star Wars, por lo menos es capaz de hacer algunas cosas buenas. Pero este horror es algo que lo filman con Josema Yuste y Millán Salcedo (maravillosos humoristas que protagonizaron algunas comedias desastrosas), y casi podría tener mayor interés.  Si alguno de mis lectores ha estudiado en una escuela de cine (alguno habrá, quizá…) convendrá conmigo en que esto parece una práctica filmada por un resucitado Jacinto Benavente. Peor aún. Parece que Jose Luis Garci se murió y resucitó cual zombie.

Habrá algún paleto (de los múchimos que asolan España…hoy mismo me comentaba una compañera francesa que en España la gente es más abierta, más cálida, más dispuesta a disfrutar de la vida, pero también se lamentaba de los muchísimos ignorantes catetos, paletos retrasados que hay en este miserable país, y no pude hacer otra cosa que darle la razón…) que diga que esto está más cercano al cine clásico, o a una concepción más cercana a Arthur Conan Doyle que, por ejemplo, el brillantísimo Sherlock de Guy Ritchie. Esos paletos ni han leído un solo relato original del personaje (me consta), ni saben poner una coma en su sitio, pero dicen semejante sandez igualmente. Tampoco saben lo que es el cine clásico, me temo.

El cine clásico nunca fue una cámara, tres paredes, y dos personajes. Eso lo fue el teatro. El teatro malo, claro. Algunos no se enteraron de que estamos en el siglo XXI. El siglo XXI, tíos. Y que ya no estamos para tonterías. Y que venga un burgués ultraderechista y firme un guión a cuatro manos con el actual fiscal general del estado, Eduardo Torres-Dulce, quien cada día más parece que viva en una fábrica de tizas, y él solo se encargue de la puesta en escena de un engendro que se estrenará en septiembre en el que Sherlock Holmes habla en español de Chamartín, pues como que no mola. No mola una puta mierda. Jose Luis Garci es al cine lo que ese engendro humano de César Vidal es a la literatura: puedes haber leído muchos libros o haber escrito unos cuantos. Pero sigues siendo un escombro intelectual.

Sherlock fue una creación popular que ha trascendido a su época y a los gustos del vulgo necio. Esto ocurrió porque más que erudición en su médula, que la había, existía pasión. Y la pasión es vida. Y la vida es lo único que perdura, aunque se marchite. Ha conocido infinidad de versiones en cine, la mayoría muy pobres o que envejecían con gran rapidez. Wilde y Fisher formalizaron grandes aportaciones. Actualmente, la sublime serie ‘House M.D’, la adaptación de la BBC que actualiza con gran vigor el personaje, y la magnífica sorpresa del Sherlock de Robert Downey Jr., siguen aportando sus puntos de vista al mito. Que venga ahora Garci con un tráiler tan plúmbeo a sumarse al carro me parece una intemperancia y una ridiculez. Esto es el anticine.

Este señor, al que al final le serví su maldita gaseosa y su pincho de tortilla, ha hecho una veintena de películas. Yo no soy nadie. Así es la vida.