Matalobos

Soy un tipo bastante pelmazo, lo sé. En los temas que me interesan repito machaconamente las mismas ideas, y nunca me canso ni de esos temas ni de mis ideas. No sé cuántas entradas van ya sobre lobos, ni cuantas están por venir, pero a este paso algunos me van a increpar, con razón, que este blog casi desconocido, en lugar de llamarse CUADERNO AUDIOVISUAL, debiera llamarse…qué sé yo, DIARIO DE UN HOMBRE LOBO ESTEPARIO. Pero vamos al asunto en este post número 200 con el que, muy probablemente, este blog va a llegar a las 100.000 visitas.
Da miedo, ¿verdad? La foto de arriba. Menudo bicho. Pero en realidad no está en posición de ataque. El fotógrafo ha esperado a que alguien amedrente al lobo con una postura o un movimiento muy estudiados y el demonio se ha revuelto y ha construido una advertencia con su evolucionada mímica. Las orejas se repliegan para prevenirse de algún mordisco que las cercene. Los ojos centrados en el peligro. Las fauces abiertas. Es la imagen total de un individuo que también tiene miedo. Está diciendo: “cuidado, chaval, si te acercas te arranco los huevos de un mordisco. Y puedo hacerlo”. Lo más probable es que esta imagen haya sido tomada en cautividad, con esta criatura capturada y alimentada por el ser humano. Pero no le resta ni un ápice de energía a la imagen. Es la de la libertad absoluta, la de lo indómito, lo ingobernable, e incluso lo místico.
Me molestan mucho esos comentarios, o esos vídeos, en los que el autor de unos o de otros evidencia una relación o una percepción naïf para con la naturaleza. Demuestra muy poca madurez mental. El entorno natural no es ningún paraíso, y los animales salvajes que en él viven no son unos amistosos corderitos, en la mayoría de los casos. Menos aún los lobos, superdepredadores capaces de arrancarte una mano de un mordisco. Pero una cosa está muy clara, bajo mi punto de vista: el ser humano no es más que un alfeñique incapaz de comprender que es parte de algo mucho más grande, mucho más complejo que su propio ego. Por tanto, da mucha lástima. Da pena.
Escribo todo esto porque me he enterado, por el único diario español actual (aparte de La Columnata) capaz de decir las cosas como son, Publico (aunque ya solo pueda leerse en digital, y casi mejor), que en el Principado de Asturias se organizó una batida de lobos por no sé qué daños a ganaderos y que, en principio, claro, estaba previsto abatir a cinco o seis de ellos, los más periféricos y los más ancianos, que muchas veces, solitarios y desesperados, suelen atacar en un acto de locura, a varias ovejas, poseídos por un hambre indescriptible. Digo que este era el plan, en principio, porque parece ser que se contrató a una panda de idiotas, de los de gatillo fácil que se creen que disparar a animales salvajes es tan sencillo como practicar puntería en la galería de tiro, y que de clanes de lobos y de periféricos y de todo esto sabían lo mismo que yo de física cuántica (es decir, cero), y en lugar de los objetivos deseados se cargaron a dos ejemplares de sendos clanes, uno de ellos ya marcado para un estudio de la zona en el que se habían gastado cerca de medio millón de euros.
El asunto sucedió a principios de agosto de 2012. El Principado de Asturias, tan ladino, hizo lo posible por tapar mediáticamente el desastre. Quizá lo habría conseguido si lo del estudio, y el despilfarro del estudio de la zona para terminar cargándose de un tiro a un animal que pertenecía al núcleo de un clan, no hubiera sido propugnado y firmado por grupos como: Asociación para la Defensa Jurídica del Medio Ambiente “ULEX”, Coordinadora Ecoloxista d’Asturies, Asociación para la Conservación y estudio del lobo “ASCEL”, Plataforma por la Defensa de la Cordillera Cantábrica, Observatorio Justicia y Defensa Animal, Ecoloxistes n’Aición d’Asturies, Instituto para la Calidad y la Educación Ambiental “INSCEAM”, Asociación Verdes Asturianos, Ixuxu, Asociación Nacional, Animales con Derechos y Libertad “Anadel”, Amigos de la Naturaleza Asturiana “ANA” y Colectivo Ecologista de Avilés, y algunos más, que por supuesto no han tardado ni un segundo en dejar claro que lo de controlar las poblaciones de lobos en Asturias viene a ser algo así como: “por ahí va uno…”, “¿es de los ejemplares que buscamos?”, “¿Ein?”, “Que si se puede disparar”, “…tiene orejas de lobo, cola de lobo y pinta de lobo, ¡aprieta el gatillo!” PIM, PAM, PUM…
Para más escarnio, se ha hecho una batida en un Parque Nacional. Es decir, una zona en la que se supone (siempre “solamente” se supone en este maravilloso país que es España…) que se protege, se conserva y se estudia la riqueza natural. La Consejera de Agroganadería, María Jesús Álvarez González, debería haber  presentado su dimisión hace varias semanas, pero a nadie le importa una puta mierda este puto bicho asqueroso. Fíjense en la foto. Fíjense. Dejen de asentir con la cabeza, paren la lectura y regresen arriba del todo valiéndose del ratón. Da mucho miedo. Más o menos el mismo que daría cualquier bicho al que están acechando y que no tiene ningún problema en defenderse. Muestra sus armas: 42 piezas, entre las que destacan los enormes colmillos para apresar, y las muelas carniceras para despedazar. Unas patas muy musculadas, como su cuello. Una vista, un oído y un olfato mucho más preparados para matar que cualquier ser humano desprovisto de artilugios artificiales. Una resistencia y una fuerza y una destreza a los que Usain Bolt no puede ni acercarse. Por eso se lo quieren cargar. Está clarísimo.
No sé dónde coño leí que algún botarate afirmaba que cinco lobos habían matado a 40 ovejas en Lugo en una sola noche hacía pocas semanas. Si tal cosa ocurrió, que me parece bastante dudoso, ocurriría porque el dueño de esas ovejas las dejó sin protección. Ni siquiera un lobo al borde de la inanición se arriesgaría a enfrentarse a un mastín, que pesa el doble que él y está mucho mejor alimentado. Quizá un ejemplar a punto de morir de hambre, y en ese caso mataría una sola oveja para saciar su desesperación. No a ocho. No tiene el menor sentido. Pero aún persiste en España la idea de que ese animal excepcional y hermoso es un ser sanguinario capaz de brutalidades que nunca tienen que ver conque les hayan dejado sin territorios de caza. Pero estamos en el país de los sinsentidos, de los Matalobos, de las falacias, de los cerebros de mosquito, de los acomplejados y los tontainas.
Hace poco mi gran amigo Jorge Moreno me preguntaba de dónde surgía mi amor por los lobos. La verdad, no puedo explicarlo. Es algo animal, irracional. Algo que me enciende, me llena de luz y de oscuridad. Y siempre ha sido así. He podido ver lobos de cerca, de muy cerca. Y he sentido compasión por ellos. Pasión con. Y me ha impresionado su inmensa belleza. Definitivamente yo soy un lobo estepario. Hermann Hesse escribió su novela para seres trágicos como yo. Y no hay pocos.