Gracias por las 100.000 lecturas

Cuando tenía catorce años, o cosa así, me interesaba esa estupidez de los premios. Como si fueran una garantía, o una guía, de lo que había que leer o de lo que había que ver. Conozco gente de más de cuarenta o más de cincuenta que todavía ve los Oscar como si fueran algo importante o relevante estéticamente. Confieso que por mi parte los vi hasta los treinta, pero ya antes había abominado de ese circo de egos, marketing, mal gusto, y ley de la pasta. Los veía únicamente por morbo, o porque tenía que escribir sobre ellos. Ahora, que soy un poco más lúcido, sé perfectamente que cualquier premio del mundo cuando no está por entero amañado, está bastante preparado, y no creo en ninguno, pero en mi adolescencia me imaginaba yo recolectando premios a mi genialidad (?) y hasta dando discursos.

Aunque pueda parecer lo contrario por el título de esta entrada, tampoco creo en ese premio que significan los muchos lectores. Existen muchos, muchísimos, botarates, que creen que a más lectores, más reconocimiento, más importancia, más talento. Y generalmente es al revés. El vulgo necio no es precisamente el que otorga calidad o importancia al trabajo creativo de nadie. Entonces, ¿quién o qué se lo otorga, querido Massanet? Eso estarán preguntándome mentalmente los que accedan a estas líneas. Y también, probablemente: ¿no estabas tú, Massanet, precisamente a punto de dar las gracias por las 100.000 lecturas, pedazo de hipócrita? Déjenme que me explique, si no es mucho pedir: la importancia a un material, del signo o tipo que sea, se la otorga el propio artista en su lucha con ese material, si es que tiene huevos de vivir acorde con su forma de pensar y de sentir. Y en cuanto a la supuesta hipocresía que representa dar las gracias por algo (las muchas o muchísimas lecturas) que en teoría no es más que un azar, no voy a dar las gracias porque me sienta refrendado en mis ideas y en mi labor gracias a tantos clicks en mis entradas (como muchos blogueros con graves carencias de personalidad que se sienten respaldados por el número de comentarios, o por las felaciones intelectuales que en ellos se llevan a cabo), las voy a dar precisamente porque ahora sé que no es ningún azar que la gente me lea, tanto en lo bueno, como en lo malo.

Así que gracias. Tanto a los amigos (los antiguos, que me leían por conocerme personalmente o de otros sitios, y los nuevos, que me han conocido ahora, aquí y en Twitter), como a los muchos tarados y taradas que entran a leerme aún despreciándome (sin conocerme verdaderamente ninguno de ellos) pero que en muchos casos no pueden dejar de leerme. Alguien me dijo una vez, hace no demasiado tiempo, que quizá mi labor en esta vida, si es que tengo labor y me queda vida, es la de hacer pensar a los demás, aunque muchas veces me odien por ello. Puede que sea cierto. No lo sé. Quizá lo de tener una labor en la vida le quede un poco grande a un tipo tan limitado como yo, pero sí que es verdad que por alguna razón se me da bien hacer pensar a los demás, provocarles ideas nuevas y que se planteen las antiguas. Otros me han dicho, y en esto sí que no tengo ni zorra idea de por qué, que puedo emocionar, o conmover, al lector, por mi forma de escribir sobre algunas cuestiones que me interesan, aunque probablemente me limito a escribir sobre aquello que me hace sentir vivo o sobre aquello que me hace sentir morir.

Cien mil lecturas, en menos de un año que lleva este sitio abierto, equivale a una media de más de nueve mil por mes. Unas trescientas al día. Cierto que hay días que he tenido menos de cien visitas, y otros que he tenido seiscientas. Han sido, con ésta, 201 entradas (más de una cada dos días). 15 categorias. 322 tags. 0 comentarios porque no me sale de los huevos que en este cubil escriba otro que yo mismo. Claro está que la página más visitada, con muchísima diferencia, es la principal. La segunda es Guns N’ Roses – Puro Heavy, con 4.538 lecturas, seguramente porque los buscadores de google ofrecen las fotos del mítico grupo que en él se encuentran. Tampoco es sorprendente que mi Recopilación definitiva de chistes de Chuck Norris esté la tercera. Sí me deja perplejo que la página Sobre mí se la cuarta con más de 2.500 lecturas, con lo mal que salgo en la foto y además no sé dónde está el interés… Una entrada que escribí en 15 minutos es la quinta en lecturas, Sobre Clint Eastwood y los fanatismos, con más de 1.500. Finalmente, me alegra mucho que mi ensayo de A dos metros bajo tierra, que tanto trabajo me llevó escribir, tiene más de 1.000 lecturas, lo que me hace sentir muy orgulloso.

Hace mucho tiempo que un amigo me recomendó escribir en internet y perfeccionar mi estilo (¡o simplemente hacerme con uno!). Hace unos siete años. Desde entonces he trabajado en algunos sitios, muchos de ellos infectos pozos de ego, infantilismo e incompetencia. Otros en los que he conocido, y leído, a gente muy valiosa y muy valiente. Hay de todo. Creo que he mejorado bastante escribiendo ensayos o artículos. He tenido algunos blogs propios, todos borrados. Este creo que es el mejor de todos los que he tenido personales, porque creo, sin temor a equivocarme demasiado, que ya tengo un bagaje. He de reconocer, eso sí, que muchas veces me he planteado dejar de escribir, al menos en internet. Este basurero en el que cualquier tontaina con ínfulas puede ponerse a escribir y tener 20.000 lecturas semanales es un medio demasiado tirano, demasiado pantanoso. También me he planteado dejar de escribir, de forma absoluta, por cansancio, desánimo o desmoralización absoluta. Me ha ocurrido hace muy poco. Llevo unos días pensando: este es el último post que escribo en mi rastrera vida.

Así que no sé si habrá 100.000 lecturas más. La verdad, no tengo ni idea. Pero lo repito, gracias a los amigos por leerme y aguantarme. Y a los que me odian, por inflar mis lecturas. Hago todo lo que puedo por agradar a unos, y por hacer reventar de estupidez a los otros.