Algunas de las peores películas que vi en mi vida

true lies
Cada vez estoy más convencido de que todo ese rollo de las malas y de las buenas películas es una bobada. A menudo estamos demasiado dispuestos a acudir al cine o a permanecer sentados delante de un monitor con el ánimo de juzgar. Sería mejor, creo, simplemente dejarnos llevar, y es tan plausible disfrutar de una película supuestamente mala como aburrirse soberanamente con una película supuestamente buena. Sin embargo, hay casos en los que, por estupidez de la historia que nos quieren contar, por la pésima dirección o puesta en escena desplegada en pantalla o simplemente por un conjunto de rasgos que convierten la experiencia en algo verdaderamente insufrible. En algunas ocasiones, una buena técnica o unos buenos actores no pueden hacer nada por salvar el desastre del que están participando. Voy a hacer una lista de algunas de las mayores estupideces que he tenido la desgracia de ver, y creo que a muchas de ellas les puede sobre todo su absurda ambición, una ambición que no hace otra cosa que destapar aún más las vergüenzas de estos títulos:
Mentiras arriesgadas (True Lies)
Que un tipo con el talento de Cameron se entregara a hacer este disparate, tiene delito. Más todavía por tratarse del proyecto que siguió a la superlativa Terminator 2: el juicio final, y porque ninguno de los chistes en los que no participa Jamie Lee Curtis (de lejos, lo mejor de la cinta…) tienen la menor gracia. Intentar hacer un James Bond pantagruelico, hiperhormonado, en el que además las secuencias de acción no son dignas de este cineasta (ni una sola) es terrible. Más aún que los árabes queden todos como unos gilipollas de baba y que en general todos los personajes, hasta los en teoría positivos, sean una panda de imbéciles sin el menor interés. La Curtis excepcional, como siempre. Porque es maravillosa. Sólo ella se salva de la quema
La naranja mecánica (Clockwork Orange)
Yo creo que Kubrick era uno de los más expertos fotógrafos que han existido jamás. En su juventud fue un destacado en ese campo y en todas sus películas hizo avanzar la técnica una barbaridad. Ahora bien, también creo que como cineasta adolecía de un reblandecimiento cerebral notable, aunque no carecía de gran talento. Si no se hubiera creído que era un genio y se rompiera la cabeza por demostrarlo en cada plano, a lo mejor su carrera habría merecido más la pena. Esta es, con diferencia, la mayor memez que filmó en su vida. Hay más violencia psicológica en la muerte de Mufasa en El rey león que en todos los fotogramas juntos de esta parida sin interés. No sé muy bien a quien quería impresionar. Vista hoy, es deleznable. Aburrida. Estúpida. No impresiona nada y se ha quedado viejísima. Lamentablemente, no pocos siguieron su estela.
Una mente maravillosa (A Beautiful Mind)
Yo creo que hay un límite. O, mejor dicho, no lo hay, y por eso algunos cineastas deberían reflexionar sobre el material que pretenden filmar. Querer contar la vida de John Nash (quien, en la vida real, sólo me interesa por sus aportes científicos) y hacerlo de una manera tan bochornosa, no tiene perdón de Dios. Que un actorazo como Russell Crowe se entregara a darle vida con semejante tendencia a la manipulación emocional, menos aún. Hacer un espectáculo lacrimógeno de una tragedia como es la esquizofrenia, ganar millones de dólares con ello y buscar el prestigio, es vergonzoso. Estoy seguro de que ninguno de los responsables de esta basura conocen, y mucho menos tienen a un familiar, que adolezca de una enfermedad mental de esta gravedad. Y, si lo tienen, el asunto llega a niveles indescriptibles de desfachatez.
Más allá de la vida (Hereafter)
Clint Eastwood ya no tiene nada que demostrar y hace las películas que le vienen en gana. Bien por él. Es un gran director (un experto director de actores, un poderoso narrador), pero no es un creador. Buena prueba de ello es que sin un buen guión detrás deja muy patentes sus limitaciones. No es casualidad que uno de los mejores guiones de los últimos 25 años, el de Sin perdón (Unforgiven), sea su obra maestra. Si tiene un buen material, lo hace mejor que nadie. Si tiene uno malo, es como esos directores de hace cincuenta años: sólo la defienden por su nombre. La torpeza de Eastwood se revela en su incomprensión de lo que quiere contar y cómo contarlo. Un sinsentido aburridísimo que carece de ningún interés, y que es más chapucero y más lamentable cada vez que se vuelve a ver, y sobre todo viniendo de quien viene. Eastwood hace mucho que cayó en barrena.
1492: La conquista del Paraíso
Yo de verdad que veo las trayectorias de algunos directores y me doy cuenta de que aceptan lo que les den aprovechando una moda o un momento histórico, sin el menor rubor, cogiendo el pastón que les dan y haciéndose pasar por cineastas. Lo de Ridley Scott es notable en no pocos ejemplos, pero en este es alucinante. ¿Qué coño hace un británico contándonos la forma en que Colón llegó a América?. Es como si Carlos Saura se pone a dirigir la adaptación al cine de Solid Snake. Ni siquiera el gran Depardieu, que se deja la piel, consigue evitar el desastre. Una estampita publicitaria de esas que tanto gusta el capullo de Scott, uno de los cineastas más venerados del mundo.
Matrix, trilogía
La cosa es sencilla, cuanto más mediocre y más listillo eres, más papeletas tiene tu película o trilogía o lo que coño sea de llamar la atención del público y convertirse en eso que se llama un culto. Hasta los huevos estoy ya de que el sci-fi se haya convertido en un aséptico caramelito tipo Disney (hasta la que parece más trallera) y sea incapaz de ofrecer un mínimo de fiereza y emoción, pero cuando se pone profundona, filosófica y pretenciosa, dan ganas de vomitar. Ninguna más insoportable que la trilogía de los Wachowski, que saben bien lo que el vulgo necio quiere para sentirse inteligente y para distraerse los fines de semana.
Cisne negro (Black Swann)
Cómo una mujer tan brillante y atractiva como Rachel Weisz pudo estar casada con semejante engendro, tanto creativa como físicamente, para mí es un jodido misterio de la humanidad. Por suerte para ella le mandó al fresco y se fue con Daniel Craig, que está mucho más bueno y seguro que es más divertido follárselo. Así me gusta. Este directorcillo, que para algunos alelaos es un crack, va de genio por la vida, como Kubrick o Scott. Por mí que vaya de lo que quiera. Pero claro, luego dirige este espanto y medio mundo a sus pies. Digo yo: ¿qué ven ellos que yo no vea? Portman espantosa, histérica, desquiciada. El guión, un despropósito escrito en un fin de semana por tres babuinos hasta las cejas de ginebra. En fin…
Podría seguir con media docena más, pero supongo que el lector ya se ha hecho idea de mis gustos…