Qué espanto

Death-Of-Minnehaha_Dodge
Los vendedores de indulgencias, los filósofos de salón, los que creen que aún tenemos salvación. Qué puto asco me dais joder, discutiendo borrachos en una barra de bar sobre la crisis, y el dinero y los sueldos, y el jodido estado de bienestar que bien se puede ir a tomar por el culo de una puta vez porque no ha hecho otra cosa que amansarnos, que dormirnos en su apacible lecho como si fuéramos bebés, incapaces de enfrentarnos a nuestra propia naturaleza.
Ha muerto la joven violada por seis hombres -algunos dicen seis animales, o seis monstruos…compararles con animales es insultar a razas que luchan por su supervivencia, cazando y devorando para alimentar a sus vástagos; y llamarles monstruos es tapar el Sol con un dedo, negar que el carácter de lo monstruoso es inherente a la naturaleza humana- y en Nueva Delhi las mujeres han explotado por su desamparo, el hecho de violaciones y agresiones terroríficas todos los putos días, y el gilipollas del primer ministro, que está ahí porque tiene que haber de todo, que no hace absolutamente nada más que llevar corbata y creerse muy importante, ha prometido solucionar algo que no tiene solución, mientras el mundo entero queda horrorizado por lo que no tiene explicación, ni fundamento, ni lógica.
La matanza de Connecticut es primera plana durante varios días en los medios de comunicación, sobre todo escritos, del mundo civilizado, mientras que la atroz agresión y muerte de una chiquilla estudiante en un país del otro lado del planeta comparte espacio con los deportes, las ocurrencias y la estulticia cultural. Debiera ser portada también hasta que los responsables hayan sido capturados y ajusticiados, hasta que los más desgraciados de esta sociedad demencial estén protegidos contra las enfermas bestias que los acosan (sean violadores, políticos o escritores…). Deberían suspender la puta Navidad, joder, porque tomarse la cerveza de rigor mientras se lee que una chavala ha sido violada hasta la muerte es un espanto de tal magnitud, que cerrar las noticias, apagar el móvil y brindar por el año 2013 nos convierte a todos en unos cínicos despreciables, en unos canallescos hijos de puta que creen que el horror es un cuento o una película, que está muy lejos y que por tanto no es real, físico.
Mientras haya una muerte de estas características, y sigamos bebiendo champán y comentando la última estupidez deportiva, nada cambiará en este jodido mundo de mierda.
Qué asco, coño. Que ganas de vomitar.
Háblenme de la puta Navidad, y de regalitos, y de buenos sentimientos de mierda. Háblenme de chorradas, a ver si puedo olvidar lo que esta raza, este virus, esta humanidad, lleva a cabo todos los días. Les reto, joder. Les desafío.
Qué ganas de morirse y de acabar con todo, y de explotar de rabia y de pena y de náusea.