Cuaderno Audiovisual

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Voy a explicar un poco el porqué de tantos días sin publicar absolutamente nada, a pesar de que mis amistades (qué afortunado soy de gozar de todas ellas…suena a lugar común, pero es una gran verdad y la digo y ya está) me comentan a menudo (esos son los mejores comentarios que uno puede obtener, mucho más valiosos que los a menudo superficiales, agresivos, absurdos comentarios que todo blog acaba albergando) que debería volver al ritmo anterior, o al menos intentarlo, y seguir publicando, porque este es un blog que lee o espera leer bastante gente, y porque, según ellos, he escrito y publicado aquí algunas cosas valiosas y estimulantes y no debería dejarlo de lado. Pero hay varios impedimentos que me han hecho difícil mantener el ritmo antiguo y hasta encontrar un momento para dejar una entrada, o incluso un tema apropiado. Veamos.
… Massanet, que fatuo eres: tu blog no es tan importante. Pareciera que hablas a una legión de fans. En fin… ¡Veamos!
Como soy un desastre de organización, y como tengo muchos quehaceres (no solamente intelectuales o culturales, también cotidianos) no me es fácil encontrar la antigua energía y seguir publicando aquí. Entre ellos, claro, mis artículos para el diario digital La Columnata, del que estamos tan orgullosos y que cada vez va mejor, y para el que ya he escrito, en apenas ocho meses, treinta y cuatro artículos muy elaborados, y que me llevan mucho tiempo, y otros muchos escritos y trabajos literarios que a lo mejor nunca ven la luz pero que están ahí, reclamándome atención absolutamente siempre, y que pueden llegar a atosigarme. Realmente, no me da el tiempo para todo.
Esto conlleva otro asunto, más importante aún: mi Cuaderno Audiovisual es un poco caótico en cuanto temas y estilos. Aquí hablo o he hablado prácticamente de cualquier cosa. O bien escribo una Carta a un idiota, o dos (el mundo está lleno de idiotas y yo me encuentro a muchos de ellos), o bien hablo de política y sociedad, o bien de cine y literatura, o bien de lobos ibéricos, o bien de mi vida y de mí mismo. Esto, sin duda, ha beneficiado al número de lecturas (casi llevo 200.000… una verdadera pasada), porque por lógica, cuanto más variado es un blog, más amplio el lector potencial. Pero también ha perjudicado el perfil del blog hasta convertirlo en una amalgama de cuestiones que quizá lo desvirtúan y lo hacen verdaderamente extraño. Mi intención inicial era convertirlo, como su mismo nombre indica, en un cuaderno de mis impresiones visuales y sonoras, es decir, del mundo, de muchos mundos, pero esto no es tan fácil y se erige en una de esas empresas imposibles, quiméricas, que tanto me gustan y en las que fracaso siempre.
Por otro lado, el post sobre Guns N’ Roses, que publiqué el 23 de octubre del año 2011, tiene tal barbaridad de lecturas, seguramente motivadas por los buscadores de fotos de tan mítico grupo, que muchos días parece que no es necesario publicar nada para que la gente entre en mi blog, lo que, irónicamente, me desmotiva. Qué gilipollas soy a veces. Espero que el lector me crea cuando digo que he esperado a publicar hasta que las lecturas de esa entrada han bajado ligeramente, porque me daba la sensación de que nadie nuevo hacía ni puto caso a entradas nuevas. Lo dicho, gilipollas perdido.
¿Sobre qué escribir? ¿Sobre mí mismo? No sé, me da un poco de miedo convertir esta bitácora en un diario personal. ¿Sobre política o sociedad? Hay muchísima gente, mucho más preparada que yo, que a la postre lo hace mucho mejor. ¿Sobre temas culturales? Ya me dedico a eso en La Columnata. ¿Sobre lobos y otros animales que me fascinan? Ni puta idea, la verdad. Llevo tantos días dándole vueltas a un nuevo enfoque para este blog que al final nunca escribo nada, aunque tengo varios posts prácticamente terminados que aguardan a que de una vez le de al botón de Publish. He pensado, lo confieso, en convertir mi blog en algo mucho más literario, o al menos con pruebas literarias o ensayísitcas, dado el fenomenal éxito que tuvo aquí la publicación inicial de mi libro ‘A dos metros bajo tierra: La vida mata’. Pero tampoco estoy seguro. En fin, estoy hecho un lío.
Finalmente supongo que haré lo de siempre: escribir lo que me nazca, esperando seguir interesando a los que me lean, o los que todavía me lean. En no demasiado tiempo, iré dejando cosas, como un ensayo que espero sea de referencia sobre la Sci-fi (¡siempre dando la matraca con los mismos temas!), mis aventuras en el Metro de Madrid y otros asuntos dispares. Gracias por seguir ahí, leyéndome.
Por cierto, la imagen de arriba no significa absolutamente nada. No me creo un guerrero invencible con un hacha enorme capaz de vencer a cualquier adversario. Simplemente, no tenía ni puta idea de qué poner, y una bella imagen de Frank Frazetta (esta, por cierto, ilustra mi Twitter) siempre es un recurso fiable.