Gatos africanos

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Hay varias razones por las que el género documental, si género se le puede llamar, me atrae quizá más que ningún otro en el cine. Sobre todo los documentales de naturaleza. Y la razón más poderosa podría ser que en estos trabajos audiovisuales, al contrario que en la mayoría de otros géneros (e insisto en que el documental probablemente no sea un género, y que ni siquiera es objetivo, sino también una creación del autor o autores, y por tanto ficción), el espectador, cualificado o no, puede advertir que la vida no es un juego, que va en serio, y que en cierto sentido la muerte es mucho más real. Por ello pienso que el documental de naturaleza, cuando no es tópico, es decir cuando no describe el entorno como un paraíso idílico (cosa que desde luego no es) y a los animales no les dota de sentimientos humanos (mejor para ellos) nos acerca mucho más a la muerte y a la libertad que la mayoría de las películas que vemos.
Me gustaría compartir con mis lectores un documental sensacional y paradójico, mientras aún esté en Youtube. Está producido por Disney Nature y es impresionante. Llama la atención que Disney, que sin ir más lejos dio a luz a ese portento de la animación que es El rey león (1994) sea capaz de dar a luz algo semejante. Detesto sobremanera que en sus películas animadas haya animales buenos y malos. Los malos generalmente los carnívoros, aunque no siempre. En El rey león, por ejemplo, los leones son seres compasivos y nobles. Nada más lejos de la realidad. Los leones son unos cabrones despiadados, y así tiene que ser. Nadie les pone el plato encima de la mesa y nadie les garantiza su supervivencia genética. Sin embargo, llegan con esta joya de documental… que sí, que es lacrimógeno en algunas partes, que se acompaña de una bella música muy lírica, y que seguramente muchas partes están alteradas. Pero confieso sin rubor cómo me conmueve, cómo me fascina, cómo me emociona hasta las lágrimas absolutamente siempre que lo veo. Es la historia de varias madres (guepardos, cheetahs en el original, y leonas, y otras…) luchando por sobrevivir y por alimentar a sus pequeños. Y te quedas anonadado.
Es impresionante lo bien rodado que está. La cámara acompaña a los animales con increíble destreza y obteniendo planos asombrosos. La voz de Samuel L. Jackson (sí, está en inglés, os jodéis) es perfecta. Se tituló African Cats. Ya tocaba un poco de gatos después de tanto lobo. Un aviso, saquen los pañuelos: