Te jodes como Herodes, la taberna

xla134

Herodes fue un héroe. El tipo ordenó liquidar a todos los varones menores de dos años en Belén, al parecer porque le engañaron y por lo tanto era un idiota, pero el caso es que se cargó a unos cuantos niños gritones. Así que mi admiración por él está más que justificada. Ahora bien, en la décima de las diez plagas bíblicas sobre Egipto, el dios de los hebreos se cargó a todos los primogénitos, varones o hembras de cada casa, salvando solamente a los que impregnaran su puerta con la sangre de un cordero, y eso me pone más todavía. ¡Nada de liquidar solamente a los chiquillos, pues las chiquillas hacen todavía más ruido y con sus lazitos rosas uno termina por tenerles compasión! Ese dios me gusta. Ni existe ni me cae bien, ni me parece un dios digno de perder el tiempo con él, pero solamente por eso me gusta. Sin embargo, bien es cierto que llamar a una maravillosa taberna (maravillosa porque sería mía, y con eso basta) ‘X Plaga Bíblica’ o a lo mejor ‘Muerte a todos los primogénitos’ sería una puta mierda. Queda más cool llamarla ‘Te jodes como Herodes’, y resulta mucho más divertido.

Viene todo a esto a cuento de que estoy hasta los huevos de entrar en un bar a tomarme una cerveza con un amigo y hablar de nuestras cosas y que el sitio se infeste de mocosos en cuanto te descuidas. Y cuando digo mocosos, digo chavalines de tres o cuatro años correteando entre los taburetes del bar, cuando no bebés de pocos meses de edad todavía espanzurrados en su cochecito. Cuando yo era así de enano a mis padres, que son los mejores padres del mundo aunque de vez en cuando no hay dios que les aguante (ni el de los hebreos ni ningún otro), no se les ocurría llevarme a los bares. Me llevaban el Retiro a jugar con mis coches y a putear a mi hermano, o cosas por el estilo. Ahora salgo con ellos a tomarme un vermú y se les llevan los demonios cada vez que ven a un infante pegar voces en un lugar en el tipos de dudosa catadura, como yo mismo cuando estoy bebido, gritan todavía más que ellos. Pero ya he contado mi estupefacción al observar como padres que deberían haberse planteado el tener descendencia, se quedan en la puerta de la taberna hablando con sus amigotes mientras sus vástagos hacen el memo en la carretera o molestan a todo el mundo.

Si algún día tengo una taberna, y no estaría de más tenerla, la llamaría ‘Te jodes como Herodes’ y, valiéndome de mi muy pulido elitismo, seguiría unas normas internas estrictas que tendrían que acatar todos los que se acercaran por allí con el ánimo de refrescarse el gaznate. Estas normas serían las siguientes:

1. Prohibido niños menores de 12 años de edad.

2. Los niños mayores de esa edad y aún menores de edad legal no podrían superar, bajo ningún concepto, el número total de clientes. Si lo hicieran, tendrían que abandonar, y sus padres con ellos, mi local.

3. Prohibido mujeres menores de 30 de edad. Nada de maduritas repelentes en comandita riéndose de chorradas, hablando todas a la vez de la última vez que les bajó la regla, o suspirando por Ryan Gosling y haciendo grititos de estupor. Fuera.

4. Nada de música pop. La taberna es un lugar sagrado al que acuden borrachines que solamente se sirven del alcohol para proveer su maltrecha imaginación. Como mucho, cuando se pudiera, música en directo. Para más información, revisar punto número 6.

5. Luces bajas. ¿Qué coño es eso de verle la cara al tipo que está al otro extremo de la barra? Eso ni es intimidad ni es nada. En el bar no se socializa con desconocidos. como mucho se intima con conquistas a pocos centímetros de distancia.

6. Ocasionalmente, música en vivo, a poder ser de piano, y en un tono no invasivo y que invite a la conversación con los amigos o, simplemente, a escribir la novela que nunca jamás escribiste porque eres un holgazán.

7. Todas las consumiciones llegarán debidamente acompañadas. Ya sea cerveza, vino o whiskey, cualquier bebida, y cualquier ronda (esto es muy importante, demasiados bares se hacen los locos a la segunda o tercera ronda) tendrán su tapa. Lógicamente, si es copa, unos frutos secos, pero de calidad. No estamos en Londres, en París o en Berlín. Sería una taberna seria.

8. Decoración realizada con buen gusto. Ni moderna ni retro. Acompasada con el hecho de pillarse una buena cogorza. Ni televisión ni chorradas underground. Clase.

9. Camareros disciplinados y siempre de buen humor. Nada más desagradable que tomarse una caña cuando el que te la pone es un tipo mal follado.

y 10. No se invita nada más que a los amigos. Y no se admite vocerío. Si quieres vomitar te vas a la puta calle y no vuelves.

¿A que sería la mejor taberna de todos los tiempos?